Conciertos

Angra extendió su fuego en el BCP

Siempre va relacionado a concierto íntimo, noche íntima, o cualquier cosa íntima cuando se realiza un evento al cual, si bien no hay un público muy numeroso, se siente la vibración de cualquier agrupación que se conecta con su gente. Y es así, tal cual. Eso pasó en la noche del 27 de mayo en el anfiteatro del Banco Central del Paraguay; un lugar más que elocuente para presentar un show, que se hizo esperar por nueve años. Desde aquel 2005, en el que Angra visitaba por primera vez Paraguay, y marcaba un hito para los conciertos de metal en nuestras tierras.

Por primera vez, se realizó un concierto del género (al menos que yo recuerde) en el Anfiteatro del BCP, y tras la ninguneada de Sonata Arctica para poder hacerlo ahí Sonata LTA. Finalmente se dió la oportunidad de vivir la experiencia en esas gradas, que ciertamente tienen un encanto muy especial, dado que tanto el público como la propia banda viven una experiencia de casi comunión en medio de una fiesta musical.

Casi cuatrocientas personas se acercaron hasta ese nuevo espacio, presenciando en primera instancia a la banda Ethereal, que con sus temas Left Pillar, Aequitas o Tears of Blood pusieron a tono la noche con su propuesta de power metal.

Desde mi punto de vista, el power es un género que ya no tiene la fuerza mediática de otros tiempos, siempre sigue entregando músicos que sobresalen con su virtuosismo y líricas que transportan al oyente. Hay que decirlo, esa fusión orquestal, con la entrega distorsiva siempre puede llegar a ser muy estimulante. Justamente Ethereal, que está integrada por Francis Troncoso (Voz), Alex Benítez (Bateria), Roger Teixeira (Teclado), Jorge Cáceres (Guitarra), Pedro Miers (Guitarra) y Magno López (Bajo), es la demostración más viva de lo que decía más arriba. Con sus interpretaciones, dejaron en claro, justamente, la influencia de la banda que se pararía en el mismo lugar que ellos, minutos después.

Poco más tarde, algo así como a las 21:45 (con 22 segundos); la bandera de Angra resplandecía, una bandera que fusiona los íconos de Rebirth, Aurora Consurgens, Holy Land, Temple of Shadows, y por supuesto, el homenajeado Angels Cry; esta protagonizaba el panorama del escenario al cual ingresaron Fabio Lione (voz), Kiko Loureiro (guitarras y en ocasiones teclado, reemplazando a Daniel Dos Santos), Rafael Bittencourt (guitarras), Felipe Andreoli (bajo) y Ricardo Confessori (batería) e interpretaron un enérgico Angels Cry.

Sonidos graves, bajos profundos, y percusiones pronunciadas dieron la bienvenida posteriormente a Nothing to Say, cuya frase Living forevermore (8), a tonos cada vez más agudos emocionaron a los que soltaban sus melenas con cada riff.

El concierto fue desarrollándose a lo largo de dos horas, y cada sensación se vivía con intensidad con grandes temas como Time, Lisbon, Millenium Sun, Winds of Destination o la romántica Make Believe en la primera parte del concierto. Una gran predominante de Angra, sin lugar a dudas es la eterna pelea que tiene la agrupación con el micrófono, y esa noche, se volvió a notar ese cruce, pero nada que ellos no pudieran solucionar con la ayuda de la gente, que coreaba en gran medida todos los temas.

Por supuesto, que la buena vibra se notaba entre cada pedido de la gente a la banda, exigiendo por ejemplo Holy Thunderforce, tema que pertenece al grupo Rhapsody of Fire, al cual pertenece Lione. Por su parte, la banda seguía retribuyendo a la gente con grandes versiones de Late Redemption (uno de mis temas favoritos, el mismo mezcla frases en portugues e ingles durante la interpretación), No pain for the dead, un cálido acústico de Carry On, un poderoso Acid Rain.

Un concierto de Angra sin covers, no es un concierto de Angra, definitivamente, y en esta ocasión, la banda regaló una alegre versión de Back in Black de AC/DC, con Confesori como vocalista, Loureiro como baterista (mejor nomás que siga con la guitarra, legalmente (?)), Andreoli en la guitarra y Bittencourt en el bajo, con una previa calentando las pavas con intros de Painkiller (Judas Priest), Master of Puppets (Metallica) y Run to the Hills (Iron Maiden).

Por supuesto que no faltaron Spread Your Fire, tema que todos los que fuimos en 2005 al Sol de América recordamos como la interpretación que enfureció a Falaschi y tiró el micrófono, en esta ocasión al menos no hubo necesidad (?); y posteriormente Rebirth, canción bastante esperada durante toda la noche.

La parte álgida de la noche se vivió con el último tema, Nova Era, tema que simboliza uno de los cambios más radicales de Angra, con el recordado álbum de Rebirth. Ya está, estoy satisfecho era le expresión facial de la mayoría que se acercó al local ubicado en Federación Rusa casi Cabo Primero Marecos.

No es necesario decir que Angra ya no está en el momento en el que vinieron por primera vez. Pero sin duda alguna, todavía la magia de su música persiste en el tiempo, regalando un concierto que movió el tapete a cada uno de los cuatrocientos que fuimos a verlos, se puede sacar todavía un sonrisa con aquellos temas con los que muchos crecimos a principios del 2000. No resta más que decirle a ellos gracias por formar parte de la música en Sudamérica, gracias por formar parte de nuestras vidas.

Keep fucking rocking!


Fotografías Male Bogado.