Entrevistas

Amambay: nueva propuesta de rock selvático onírico

(Por Tite Vera) Amambay es nuevo trío de música experimental, o rock selvático y onírico, como ellos mismos se definen. Este sábado 21 de febrero estarán debutando en sociedad en Barbarella Bar (Herrera 875 casi Tacuary), presentando su material discográfico “Los Animales”. Para conocer un poco más de esta nueva propuesta charlamos con los integrantes.
¿Qué es Amambay?
Es el nombre que adoptamos para un grupo de gente que hace música. Amambay es una palabra que suena casi shamánica, creo que por la cantidad de letras M y letras A que tiene. En parte nos atrajo eso del nombre, que mediante el sonido parece relevar la inmensidad de un mundo desconocido, como la música. Aparte de su resonancia sonora, nos gustó lo que el nombre sugiere: la lluvia que cae y fluye, así como caen y fluyen nuestras ideas y sentimientos al momento de entregarnos a la música, que para nosotros es algo puro y sagrado, que nos eleva como humanos plenos y donde podemos encontrarnos a nosotros mismos sin máscaras.
¿Qué proyecto se traen entre manos?
Ahora mismo estamos probando una nueva forma de hacer música, u organizarse para hacer música mejor dicho, que consiste en invitar gente, a otros músicos, a los ensayos, para que se sumen al viaje sonoro haciendo lo que sienten, si sale algo, algo que suene interesante y nos ponemos a trabajar sobre eso, los temas están en constante crecimiento y mutación de esa manera, eso se siente liberador, refrescante, sonidos y matices nuevos llevan el tema por nuevos caminos, producen nuevas imágenes mentales, es disfrutar algo por primera vez muchas veces. Nuestro principal proyecto ahora es probar esa forma de trabajo.
Por otro lado, hemos diseñado una estructura geométrica que no podemos contar cuál es todavía, cuando sea el momento, daremos un concierto dentro de ella, tomando por invasión algún espacio privado, algo que represente algo, en general nos burlamos mucho de los símbolos y de la cultura en general, aunque seamos parte de ella, quiero decir que hablar de temas ricos también es un proyecto llevado a cabo por la gente de Amambay.
¿Qué experiencias tienen los integrantes de Amambay?
Ensoter Fetcita: Mi viejo es músico, un gran pianista, siempre hubo un piano en mi casa así que mi relación con la música data de la infancia, después agarré la guitarra. Recuerdo haber estado obsesionado con componer y sin joda, durante casi diez años traté de componer un tema durante todos los días y no salía nada de nada, de pronto, fue como si se rompiera un dique y saliera todo junto y nunca más dejara de salir. Con bandas toqué con Los Chamos del Momento, después formamos otro proyecto musical que se llamó Los Espiritistas de la Semilla con Ad Peña (baterista de Amambay) y Xavi como guitarrista, también tengo unos temas grabados como solista, temas instrumentales raros que hace años no escucho. Después de todo eso, nace Amambay.
Arian Nyx: Causalidades de la vida, siendo chiquita me acerqué a la música, gracias a un profesor de música que vivía cerca de mi casa. Cuando ya no tenía nada que enseñarme, me sugirió estudiar en el conservatorio nacional de música y ahí tuve mi época más feliz durante seis años. Por cosas de la vida dejé el conservatorio pero nunca me alejé completamente de mi instrumento, la flauta traversa. La música siempre tuvo un papel muy preponderante en mi vida y no tenerla era como quedarme sin aire. Esta es la primera banda en la que participo de manera oficial desde que dejé el conservatorio, y es la primera vez que participo de este tipo de experiencia. Probarme a mí misma y aportar al proyecto son cosas que me dan mucha satisfacción y me animan a buscar más y más.
Ad Peña: Desde el día que nací estoy en la música, mi padre guitarrista y cantante me introdujo en la canción popular, folclore, el rock clásico, la música clásica y el jazz. Amo la música y el arte en todas sus manifestaciones. Comencé a tocar a los 12 años cuando mi padre me regaló mi primera batería, empezando una carrera autodidacta influenciado por el rock y el metal, desde entonces he tocado en varias bandas de colegio y del underground  como Malta y Over Dreams. También he tocado la batería en bandas como: Los Chamos del Momento (rock criollo) banda en la que toqué 10 años, además de otros proyectos como Agnóstica (rock progresivo), Los Espiritistas de la Semilla (Música experimental ) y actualmente en Amambay experimentando en su laboratorio de música.
¿Qué le falta a nuestro país para ser reconocido musicalmente?
Depende de qué definamos como “reconocido musicalmente”. Tenemos varios amigos músicos re contra talentosos, conocidos en el ambiente musical y apreciados y admirados por los músicos, por otro lado, si la pregunta va más a que las masas (por así decirlo) aprecien lo que hacemos ciertos músicos del país, creo que el tema pasa por la distribución y criterio de la gente. Me parece que el encare cultural de los medios masivos es cualquiera, deberían ser motores de búsqueda y difusión de nuevas propuestas, no de cosas enlatadas de afuera y/o adentro.
Incluso los espacios que se dicen llamar alternativos, difícilmente ofrecen lugar a bandas nuevas, esperan sumarse a la batalla que los perros hayan librado para hacerse conocidos y ahí recién dar espacio, parece que falta hambre de cosas nuevas, al menos, es lo que también tenemos para decir sobre eso. Por otro lado, está la puerta de Internet, si te sentás y pensás y tenés una buena idea, podés hacer un videoclip con el celular y si pega, bueno se puede hacer viral y te hacés reconocido.
Siempre es una cuestión de sangre, sudor y lágrimas hacerse de un hueco en el ámbito. Pareciera que al ser tan pequeño es más dura la lucha, si bien hay muchas personas que ayudan y apoyan, así también los actores clave se hacen los ídolos, llámese gente de la prensa, radios, revista, televisión, etc. Los filtros se dan más por amiguismo que por verdadera calidad.
¿Cuál es la realidad musical de nuestro país?
Cada vez que hablo con un extranjero que visita el Paraguay, termino hablando de música y le digo siempre lo mismo: Este país está lleno de talento musical, personalmente tengo amigos a quienes los escuchás tocar y decís “puta este tipo o esta mina tendría que ser escuchado/a en el mundo entero”, y no hablo de prodigiosidad sino desde lo que a mí me atrae o seduce de la música, que es lo que no se puede definir, la energía o el espíritu del tema. Creo también que existen tantas realidades musicales como músicos así que es una pregunta que da para divagar muchas respuestas válidas.
En el plano artístico pareciera que Paraguay favorece la creación, es como si el calor y los mangos tirados, la siesta ardiente, generasen una especie de locura vibrante y psicodélica de la que no podés escapar sin traducirla a un tema. Después está el plano más realista  de todo, la bajeza del APA, la escasa valoración monetaria que tiene la actividad musical en comparación con otras ridiculeces bien pagadas.
Vivir de la música en este país es durísimo, pero no imposible, aunque te consume la energía. Admiro profundamente a quienes lo logran y a esos amigos que migraron buscando otros horizontes, pero llega un momento en que te sentís frustrado y decís “puta por qué tiene que ser todo tan duro”. Pero así mismo los pequeños logros saben a gloria. Paraguay no es un país justo con ninguna cultura, no solamente la musical, a pesar de tener talento y potencial a pleno.
Amambay está formado por Ensoter Fetcita en la guitarra y voces, Arian Nyx en la flauta traversa y voces, y Ad Peña en la batería.
Podés escuchar más de Amambay en reverbnation.com/amambay6 y enterarte más en su fanpage facebook.com/AmambayMusic.