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116 años de la primera nota sobre fútbol en Paraguay

(Por Gonzalo Cáceres, @gonzatepes) Entre solicitadas y noticias varias, el periódico La Democracia publicó el 27 de noviembre de 1.901 la primera crónica conocida del que llegaría a ser el deporte más popular a lo largo y ancho de la República; el primer encuentro y su repercusión, el contexto, las líneas donde todo empezó y sus protagonistas. El poco conocido origen de 116 largos años de registro futbolero.

Es importante aclarar que en la época ya se informaba con relativa regularidad sobre el polo francés del circuito internacional de Longchamps, prueba de ello son los informes en los periódicos La Patria, El Cívico, El País y La Democracia. La Patria se refería al mismo como “el sport de moda en París” o el pasatiempo (lectura) preferido de la alcurnia capitalina. Por lo que puede decirse –en el sentido amplio de la frase- que ya existía el periodismo deportivo.

Sobre la llegada del fútbol al Paraguay existen contadas versiones.

Una muy antigua habla de un supuesto lance entre los obreros del ferrocarril (paraguayos vs. Ingleses) en la localidad guaireña de Borja hacia el año 1896, del cual no quedan rastros que evidencien su autenticidad. No así con la versión -oficial -ampliamente divulgada que otorga el status perpetuo de ‘padre del fútbol paraguayo’ al ciudadano holandés Friedrich Wilhelm Paats Hantelmann, mejor conocido como William Paats.

Al contrario del ‘génesis guaireño’, el episodio de Paats y sus alumnos pasó a la posteridad gracias a los periódicos, que recogieron –aunque breves- los primeros testimonios.

No fue sino una fiesta cívica la que permitió la puesta en escena del primer partido.

Noviembre de 1901. La sociedad paraguaya se prepara con especial entusiasmo para celebrar el 31 aniversario de la Jura a la Constitución Nacional (1870). La presidencia de Emilio Aceval organiza un extenso cronograma que incluye parada militar, colación en la Escuela Normal de Maestros (hombres y mujeres), cena de gala (cívico-militar) y actos conmemorativos en Asunción y Paraguarí y para cerrar el plato fuerte: show de fuegos artificiales (lo más esperado de la agenda).

La Patria adelanta en su edición del 22 de noviembre una corta reseña sobre las actividades a desarrollarse en la Escuela Normal de Maestros “el día 25 a las 3:30 (p.m.)”. La primera parte de los actos consiste en la entrega de títulos a los flamantes egresados y la segunda en “ejercicios gimnásticos” a cargo del polifacético profesor Paats.

SIN MUCHO REALCE

El primer diario en escribir una repercusión sobre el “foot-ball” es La Patria en su edición del martes 26 de noviembre. Sin muchos detalles y dando énfasis a otros eventos: “Clausurado el acto, la concurrencia se dirigió a la Plaza de Armas, donde varios alumnos del curso normal bajo la dirección del profesor de ejercicios físicos, Sr. Williams Paats, iniciaron un partido de foot-ball que llamó justamente la atención por la destreza revelada por ambos bandos contendientes. Es de advertir que en el no tomaron parte todos los que debieron por haber tenido que recurrir a la Guardia Nacional, no habiendo podido obtener permiso. De las pericias del juego que resultó muy animado, declarándose por último el triunfo a favor de los blancos, nada diremos pues que fuera necesario entrar en detalles que no caben en los estrechos límites de esta crónica. Su excelencia el señor presidente de la República que salió sumamente complacido después de este torneo en que lucharon la inteligencia y la destreza, prometió fomentar dicho juego en los principales establecimientos de la República”.

El País publica tres días más tarde un escueto apartado que simplemente menciona: “Ante la numerosa y brillante concurrencia se verificó la colación de grados por el presidente de la república a los nuevos maestros normales. En la escuela de la dirección del señor Antenor Gerez. Llamó la atención del público los ejercicios gimnásticos introducidos en la enseñanza, siguiendo el método anglo-sajón”. El referido “método ‘anglo-sajón’” es el balompié.

PARA LA POSTERIDAD

El rotativo La Democracia, fundado por Ignacio Ibarra en 1.881, dota al evento de la importancia correspondiente; convirtiéndose en el primero en dedicar un apartado detallista para un suceso sin precedentes documentados en el país.

El día 27, en su segunda página, deja ver el material titulado “El foot ball”.

Maestros fue una verdadera sorpresa para el público asunceno, que no conocía aun este juego tan en boga en Inglaterra, Holanda y otros países europeos, como también en nuestras repúblicas vecinas. El coronel don Adolfo Saguier, galantemente, hizo desocupar la Plaza de Armas para dejar sitio suficiente para los juegos en los cuales tomaron parte los siguientes alumnos: Ángel Villasboa, Adolfo López, Manuel Riquelme, Ramón Valiente, Patricio Ayala, Virgilio Barrios, Gregorio Cubillas, Zoilo Mazó, [ilegible] Vargas, Manuel Arias, [ilegible], Inocencio Cardozo, Luis Echaburi, Ramón García, Federico Meza, José [ilegible], Santiago Dávalos, [ilegible] Espínola, [ilegible] y Tomas Jons, divididos en dos equipos, unos llevando por distintivo una gorra con cinta blanca y a las órdenes del capitán Arias y el otro llevando una cinta color verde a las órdenes del capitán Villasboas.

Según las reglas de juego, a cada bando deben pertenecer once jugadores, pero el bando verde no pudo presentarse completo, teniendo que asistir varios de sus componentes a los ejercicios de la Guardia Nacional, siendo reemplazados por jugadores de segundo orden.

Los señores Francisco Quiñónez y Marcelino Galeano, funcionaron como jueces de línea. Cuando el director del juego, señor William Paats, hubo colocado la pelota en el medio y dio la señal de empezar, mereció el aplauso general de numerosos espectadores, causando hilaridad a la mayor o menor destreza con que los jugadores supieron desempeñar su papel.

Debido a los esfuerzos unidos de los ágiles del bando blanco, señores García Espinola y Jons, que hicieron pasar la pelota dos veces debajo del arco contrario, su bando resultó victorioso y ganador de un premio ofrecido por S.E. el Presidente de la República.

Después del juego que tuvo que suspenderse por tener necesidad de la plaza la Guardia Nacional, los alumnos dieron unos pelotazos al aire que llamaron la atención de todos. En fin, los juegos tuvieron un éxito completo y sería desear que se repitiese de vez en cuando, porque ofrecen una amena distracción para el público, siendo, además, adecuado ejercicio para la juventud”.

En honor a la verdad, lo cierto es es que se ignora la identidad del autor y se la atribuye consecuentemente a Fernando A. Carreras, director de La Democracia.

El material se convierte así en el testimonio irrefutable que narra la iniciativa de Paats con inusitada soltura.

Meses después, Paats comienza a tomar activa participación en el desarrollo de la vida social y política del país, y de las primeras instituciones deportivas (como el Club Olimpia en 1.902 y la creación de la Liga Paraguaya de Football Association -hoy Asociación Paraguaya de Fútbol- en 1.906).

De allí en más y con la llegada de los primeros partidos oficiales en 1.906 el fútbol comenzó a generar su espacio en los diferentes diarios con notoriedad hasta convertirse ya para mediados de los años 20 en el pasatiempo nacional de preferencia popular.

Con la llegada de la radiofonía, y consecuentemente a la brillantez del mítico don Pedro García Arias en 1935, considerado el padre del periodismo deportivo paraguayo, es que el fútbol cobra una expansión que nunca antes experimentó gracias a las primeras transmisiones de los partidos.