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Sép7imo Día No Descansaré: Cirque du Soleil en épica celebración del legado Soda Stereo

El Cirque du Soleil llega nuevamente a Paraguay con uno de los shows más esperados, esta vez presentando Sép7imo Día – No Descansaré, un festejo al legado de Cerati y Soda Stereo, en el Jockey Club desde el 20 de junio.

Con este show, Soda Stereo comparte los tributos mágicos del Cirque, como lo fueron en su momento, por ejemplo, The Beatles y Michael Jackson.

La bajada de la producción canadiense escrita y dirigida por Michel Laprise integra una deslumbrante capacidad técnica y multimedia, así como de sonido envolvente dentro de un domo donde todos los partícipes somos parte de la nave sensorial (de mapping, luces, y efectos envolventes), en una experiencia que atrapa la vista, los oídos, el tacto, en donde cómplices son los dos, tanto público, como los hits que hacen al concepto de la puesta basada en obra de Charly Alberti, Zeta Bosio y Adrián Taverna

El show Sép7imo Día, en palabras del director: «nos presenta a un personaje de 15 años, enjaulado y con sed de vivir, que transita esa edad clave en la que aparece el amor por una banda que se transformará en la favorita para toda tu vida. Es cuando uno siente la necesidad de cambiar al mundo, sin el poder suficiente. Cuando el personaje escucha la música de Soda Stereo se libera, viviendo en un planeta donde el tiempo es elástico, el tiempo de quien vive enamorado. El espectáculo abordará el poder emocional y la intensidad del legado musical de la banda, y explorará la conexión con sus fans”.

Entre los clásicos que suenan y se sienten dentro del domo-nave que va atravesando el universo Soda suenan “Juegos de seducción”, “Cae el sol”, “Zoom”, “Picnic en el 4 B”, “Ella usó mi cabeza como un revólver”, “Un misil en mi placard”, “Cuando pase el temblor”, “Hombre al agua”, “Té para tres”, “En la ciudad de la furia”, “Primavera 0”, “Corazón delator” y “De música ligera”; siendo dos importantes partes de la misma, tanto la revisión de inéditos, como la ejecución de historias en tablas por parte del Cirque, conformado por cantantes, bailarines, payasos, saltimbanquis, acróbatas, todos compartiendo un vestuario postpunk ochentoso icónico a lo Cerati.

El espectáculo da inicio con un primer acto sonando el riff de En El Séptimo Día, mientras vemos a uno de los personajes del Cirque siendo poseido por unos audífonos, elevando al mismo en un mundo de color, fantasía, psicodelia, rock, rompiendo la celda que lo tenía prisionero, para atravesar el umbral al universo Stereo.

Las coreografías y destrezas acrobáticas del Cirque du Soleil son de lo más arriesgado de la obra, en una espectacular amalgama de situaciones-actos que sumergen a los asistentes en una experiencia casi cósmica, como las letras de Gustavo, atemporales, como los hits del trío, tan irrepetibles como Soda Stereo.

Si bien antes de caer en coma Cerati declaraba «Soda no vuelve nunca más», seas de donde seas en el continente americano, aquella frase pegó tan cruelmente a los fans, pero la cosa es que están de vuelta con el estigma y la magia como un Soda Stereo del futuro, en algo que es más que música, que se toca solamente con los sentidos bien puestos en Sép7imo Día a través de: 36 artistas de 14 nacionalidades, haciendo un recuento de la historia de la agrupación que ha logrado vender más de 7 millones de discos en Latino América y que llegó a tener 1,488 presentaciones durante su carrera.

Soda Stereo representa para la música latinoamericana la historia misma de un continente, en la fuerza lírica y musical de su legado cultural, que vemos mutando con un mix fenomenal y épico con el Cirque du Soleil, atravesando al público en sus pasiones, recuerdos, y alegrías.

Gracias totales.