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El punk rock de Ataque 77 y CJ Ramone sonó fuerte en Casco Antiguo

El cielo puede esperar, mientras se disfruta el calórico infierno asunceno con birra, sudor, punk rock, y desmadres sociales. Así fue Ciudad Punk, el primer festival en su tipo realizado en la capital de Paraguay, país de América del Sur que recibía a los icónicos A77aque, 2 Minutos, Kraftklub, C.J. Ramone, y los locales Batallón 40, Trifulka, Squarepants, y Piter Punk.

«¡Compro entrada si le sobra!» anunciaba un revendedor de tickets a las afueras de Casco Antiguo, recinto herviente que hacía lugar para los punkies de Asunción y alrededores. A la pregunta «¿Y qué tal la venta?», responde «Omachaite (de lujo)», agregando «Ataque la che gustaba hina, ahata sapukai upei (Ataque lo que me gusta, voy a ir a gritar más tarde)». Es que, sí, tanto jóvenes y no tan jóvenes se daban cita para disfrutar de los argentinos que con sus hits abrazan generaciones, misma escuela internacional que la de Ramones, entre otras tantas bandas grandes de la historia del punk rock, dentro de un estilo marcado por el glamour urbano y el nihilismo anarquista, sin puntos medios, a toda velocidad… es que, no hay dos sin tres. One, two-three-four!

Fotografía: Male Bogado.

Adentro un amplio escenario iluminaba desde un rincón en el extremo del recinto, el calor subía a 43°C de sensación, los parlantes sonaban tan fuertes que sacaban sudor con cada distorsión en una especie de sauna-rock (¿de-tox?). Afuera, el desfile rockero hacía cola para ingresar a la ciudad prometida de birra fría, canciones, y un futuro que se vive al instante.

Fotografía: Male Bogado.

Casi una década después, Mariano Martínez pisaba Paraguay, ya sin Ciro, pero con A77aque sobre los hombros. «¿Qué quieren escuchar?» lanzaba desde micrófonos, como una fiestita on-demand, con toda la seguridad del mundo, misma que supo transmitir en la puesta de los argentinos, haciendo hablar a la experiencia, con las canciones que salían del público hacia la banda.

«Espadas y serpientes», «Hay una bomba en el colegio», «Chicos y perros», «Setentistas», «Antihumano» fueron algunos de los clásicos tan coreados que Ciudad Punk de seguro sigue retumbando en la zona antigua del Puerto de Asunción. Festejando sus 30 años de escena, no podía faltar en el menú conciertero «Beatle», «Arrancacorazones», cerrando con temas que no pasan de moda «Hacelo por mi», y «No me arrepiento de este amor».

Fotografía: Male Bogado.
Fotografía: Male Bogado.

Desde New York, la leyenda viva que inspiró a varias de las agrupaciones que sonaban esa noche, sonaba CJ con un gran tributazo a The Ramones, dando cabida a temas propios, pero por sobre todo, festejando el legado que supieron construir cono Marky y sus aliados musicales.

Sin vaselina, arrancaba rápido y furioso con «The Crusher», pasando por varios éxitos «Sheena is a punk rocker», «Rockaway beach»,  «Cretin Family», «Psycho Therapy»,  «I wanna be sedated». Barba blanca, una gorra, estaba en su casa como en los mejores años del CBGB, el ex-Ramone se sacaba fotos con todos, hasta se paseaba entre el público como pasando desapercibido sabiendo que todos los ojos estaban con el.

«Thank you, Paraguay!» y sabíamos que se despedía. Los aplausos fueron más de admiración y gratitud que de descontrol y rock and roll.

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Hey Ho, Lets Go!' #CiudadPunk #BudMadeForMusic

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Fotografía: Male Bogado.

2 Minutos, los embajadores mundiales del punk de Valentin Alsina salpicados de Superuva y Pippo, volvían a la capital paraguaya para seguir celebrando sus 30 años de carrera, con varios discos, giras acá y allá, en medio de dos sociedades aplacadas, tanto la paraguaya como la argentina, en un intento de grito social con ese punk de cerveza, fútbol, bronca, y clase trabajadora. Mosca, con los años por encima pero con las pilas puestas, hizo de su pasada con la banda una especie de concierto-ensayo que para su suerte no terminó con la Policia desconectando los parlantes como les fue en Salta.

Resolvieron el show que cerraba el telón entre bromas, chistes, algunas palabras que no se entendían, letras en desorden, al más puro estilo punk rock, para no olvidar la ciudad de la cual son parte, gobierno-desgobierno, y vagancia desde 1987. Sonaban entre otras canciones «Amor suicida», «Lado oscuro», «Tema de Adrián».

El público enloquecido y feliz, algunos con la garganta vibrando en todo el cuerpo, otros vibrando con el cuerpo de algunos en un pogo descomunal, de los que no se veían hace mucho en conciertos de este lado del río.

Fotografía: Male Bogado.
Fotografía: Male Bogado.

Ciudad Punk da la cara por una escena que buscaba acelerador para mostrar que sigue vigente, sonando alto, y con nuevas propuestas. Lo encontraron con una de las productoras locales de mayor envergadura y trayectoria. Bajo las alas de artistas locales que no se dan por vencidos como Piter Punk, Batallón 40, Trifulka, Squarepants, sino más bien se dan el lujo de armar tremendo festival regional con icónicos partícipes legendarios del rock mundial.

Fotografía: Ciudad Punk.
Fotografía: Ciudad Punk.
Fotografía: Ciudad Punk.
Fotografía: Ciudad Punk.

Por si esto fuera poco, las locales están en uno de sus mejores momentos, sonando en radios FM, estrenando videoclips, produciendo nuevos discos con colaboraciones internacionales. Obviamente, no es Disney, pero hay magia, caos, y virtud.

Ciudad Punk llegó para esto, ser una especie de guía rockera o turismo de inducción al rock sudaca rioplatense bien tocado y bailable… a lo Maradona con los ingleses, pero en tres notas y con la batería masacrando los oídos. ¡Hey ho, lets go!